En el Monumento al Campesino

Lanzarote, tierra de fuego

Dejamos atrás Lanzarote, tierra de fuego, lugar en el que hemos descubierto la conexión entre el arte y riqueza natural de la isla bajo la obra de César Manrique. Visitando su Fundación, nos adentramos en su mundo creativo pero sobre todo; amor por su tierra.

Además pudimos visitar «la octava isla», La Graciosa, en la que realizamos una acción de limpieza con la que tomamos conciencia.  A su vez tuvimos tiempo de recorrer sus paisajes y disfrutar de sus aguas cristalinas. De vuelta a «casa» en nuestra Global no podíamos evitar sonreír pues éramos conscientes de esa magia de descubrir lugares inesperados.

En el Museo del Campesino entramos contacto con la cultura canaria, dónde aprendimos a preparar gofio amasado, mojo y cestería típica.  Antes de lo previsto nos tuvimos que despedir de nuestro chófer de Global; Ari, han sido tan solo unos días en los que nos ha acompañado pero su buen hacer y cercanía no se borrarán fácilmente de nuestro viaje.